Originario de la Ciudad de México, llega a Mérida desde temprana edad. Es egresado de la primera generación de la Maestría en Terapia Familiar. Es Socio Director de Instituto Kanankil, reconocido en materia de Psicoterapia y tratamiento de adicciones, que cuenta con vinculación internacional.
Desde 1994 hasta 2003 trabajó en el Hospital Psiquiátrico, en la Unidad de Niños y Adolescentes y en 2004 en la Oficina de Salud Mental del gobierno, donde sigo trabajando con las comunidades mayas.
En el Instituto Kanankil hace equipo con Dora Ayora y Rocío Chaveste. Desde 1998 ha asistido al Instituto de Verano organizado por el Houston Galveston Institute y Campos Eliseos.
Buenas noches P. José María Sabín Sabín, L. C., distinguidas autoridades de la Universidad, Mtro. Alejandro González Novelo, colegas y amigos de la escuela de psicología, Damas y Caballeros.
La tradición católica nos dice que Dios es el único que es. Así comenzaban mis clases de terapia familiar aquí mismo. Dios para ser en Sí, necesita (y esto es un parafraseo mío) tres personas que no son un Dios en sí mismos, sino son elementos de ese Ser que es: el Padre, el Hijo y la relación entre los dos: el Espíritu Santo. El ser y su relación con el otro, el otro contenido en Sí, para Ser.
Así mismo, la tradición nos dice que Dios crea a los seres humanos, a imagen y semejanza suya. ¿Qué significa esto? La relación como condición indispensable para la existencia, pero no cualquier tipo de relación, la relación con otro que es, con la otreidad que, en el contexto de esa relación puede ser. Un ser con otro ser, ninguno pretende eliminar o subeditar al otro, de esa manera cada uno es. La realidad transcurre en el contexto de esa relación, una realidad donde cada quien tiene su lugar, un lugar que hace que cada uno sea. Yo soy, yo estoy gracias a ustedes.
Esta noche ha representado para mí, durante las últimas semanas, la invaluable oportunidad de detenerme y mirarme a la luz de lo que he aprendido en esta comunidad universitaria, y en el seno de mi familia y de las comunidades familiar, profesional y social en la que se me ha concedido vivir.
Una de las primeras cosas que se me vienen a la cabeza es la idea del filósofo alemán Heidegger respecto al asombro por lo que está, el asombro por mi propia existencia y la conciencia del regalo, como dice Christopher Kinman, un regalo que se me ha dado en la impredecible e inmerecida coincidencia de encontrarme con cada una de las personas que me llevan a ser quien soy, un regalo que tendré la oportunidad de regalarle a alguien más.
Gracias Papá y Mamá por mostrarme que la vida no es sencilla pero es amable, por enseñarme a ser empático y humilde y a aprender que mi alma no vale ninguna cantidad de dinero ni de poder.
Gracias Eloísa, Fernando y MariCarmen por haberme enseñado que se puede competir cariñosamente, que el afecto trasciende cualquier barrera. Gracias Tío Fernando, por haberme ilustrado que el vaso medio vacío, en realidad está medio lleno; gracias por hacerme ver que el tiempo es el lugar donde sucedemos y podemos escoger hacerlo tibiamente o con todo el corazón de por medio. Gracias Rubencito por mostrarme que la vida es infinita y grande en un solo instante.
Gracias a mis abuelos, Angelina, Joaquín, Pilar y Andrés por permitirme ser no solo su nieto, sino su hijo. Gracias a mis tíos y primos por la comunidad trascendente que forjaron a mi alrededor. Gracias Carlos, José, Alfredo, Helena, Tere y Pepe por mostrarme una fraternidad que va más allá de la sangre.
Gracias a las autoridades de la Universidad del Mayab y de la Anahuac Mayab, por enseñarme que ésta, así como todos los momentos de la vida, no solo es un puente a otra vida mejor, sino la vida misma, gracias al Rector, P. Juan Carlos, a mis directores, Diana y Enrique, y a mis maestros y amigos Efraín, Silvia, Rocío, Verónica, Rubén, Lourdes, Arturo, Raúl, Welina, Roberto que me enseñaron los primeros pasos de lo que ahora se y que la psicología es una cuestión de vida y de entrega valiente de tu propia persona.
A mis compañeros y amigos, Rocío, Alejandro, Jazmín, Cristina, Flor, Gabriela, Armando, Guillermo, Vanessa, Montserrat, Marianela, Raúl, Yuly, Ericka, Fausto, Diana, Josefina, Gabriela, Mónica, Licia y Melba, que me enseñaron que la psicología que más vale es la de la relación con cada persona ya que nos hace ser más nosotros mismos.
Gracias a mis maestros de Terapia Familiar, Giampiero, Irma, Flora, Pablo, Jane, Jorge, Bárbara, Emily, sobre todo a Sylvia y Margarita que me enseñaron a trabajar; Gracias a mis compañeros de la maestría, que me enseñaron que lo que importa para ser un buen terapeuta es ser una persona entera y no si eres psicólogo o no.
Gracias a Rocío y Dora por compartir Kanankil, por todos estos años de conversaciones exitosas y de sueños vueltos realidad. Gracias Harlene por ser una fuente de inspiración y una compañía real en los momentos importantes. Gracias egresados, colegas y clientes por ser valientes y gritar que la vida vale la pena vivirse con la conciencia despierta, optimista y confiada y que el trabajo colaborativo implica ponerte en riesgo de crecer y ser movido a un lugar que no pretendías, ni habías imaginado.
Gracias Rocío por ser hermana y amiga todos estos años y por enseñarme que se puede alcanzar el sol. Gracias Sastal por mostrarme cómo ser sin dejar de ser y que cada cosa, hasta la más fea, deja algo que aprender. Gracias Agustín por enseñarme que lo que es verdadero para mí, es válido.
Gracias Reta, por enseñarme que vale la pena alzar tu bandera y no rendirse aunque duela. Gracias María José por enseñarme que el respeto por uno mismo no es automático, y es responsabilidad única y solamente nuestra. Gracias Elías por mostrarme que la vida consiste en enamorarte de tu fe. Gracias Rogelio por la gratuidad de tu amistad y generosidad. Gracias Sergio por tu ejemplo y sabiduría. Gracias Juan por enseñarme que los nuevos horizontes son producto de una dimensión que se forja en el trabajo y la entrega serios en las relaciones que te han sido regaladas. Gracias Francisca, Maggie, Vero, Lalo y Adriana por mostrarme de qué se trata querer sin esperar nada. Gracias Mariana, Karime y David por mostrarme qué divertido es el afecto serio.
Siguiendo el ejemplo que Giussani solía usar en sus escuelas de comunidad, si yo estuviese naciendo ahora mismo, vería las cosas que están, las personas que están y gracias a eso me daría cuento que yo estoy, pero tendría inmediatamente la primera y más esencial de las preguntas ¿Quién soy? ¿Cuál es el sentido de que yo esté aquí? ¿Para qué? Al final, gracias a todos, por dibujarme el esbozo de la respuesta a esta pregunta, gracias por la Aurora, que no es el día, pero que anuncia su inevitable arribo.
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